
Según la última edición del Diccionario de la Lengua Española (1992, p. 1231), lapso significa "Paso o transcurso. // Tiempo entre dos límites. // Caída en una culpa o error", acepciones estas con las cuales la conocemos todos y no re-quiere, por tanto, aclaración alguna.
Con respecto a lapso de tiempo, existen diversos criterios, pues si bien la Academia siempre la consideró una estructura pleonástica (se llama pleonasmo a la figura de construcción que consiste en una redundancia), hoy la acepta como sinóni-mo de lapso, mientras que otros diccionarios -el Pequeño Larousse, por ejemplo- continúan catalogándola de redun-dante, criterio que también compartimos.
Tal vez como lapso, en general, equivale a "error", la Acade-mia haya entendido necesario aclarar de qué tipo de lapso se trata y, por eso, acepte la coletilla "de tiempo".
No obstante eso, debemos tener en cuenta que, en la función comunicativa de la lengua, las palabras no funcionan solas, aisladas unas de otras. Independientemente de que cada una de ellas tenga su propio contenido semántico, quien en última instancia completa la significación es el conjunto de vocablos que se hallan a su alrededor, es decir el contexto lingüístico.
Si analizamos detenidamente todas las frases en las que puede aparecer la palabra de marras, no será difícil observar que siempre el contexto delimita lo suficiente, como para comprender de qué se trata y, por tanto, está de más decir lapso de tiempo, aunque la Academia lo acepte.


Las preocupaciones por problemas en la familia, el trabajo, la pareja, o la pérdida de un ser querido, acumulan estrés. Tenga cuidado, esta afección no sólo es una reacción de angustia, es una tensión emocional que, cuando sobrepasa los límites, disminuye las defensas inmunológicas, el cuerpo no lo soporta y es afectado por una fuerte depresión conocida como surmenage o 