
Absurdo pero cierto. Un dia, con la cabeza de ese día, creamos un Plan. Ese Plan llevaría trabajo, mas trabajo, y tal vez muchas horas de sueño. Un día, nos dimos cuenta de que el Plan había sufrido desviaciones. Claro, la miopía nos mostraba indiferentes, y nos incapacitaba para reconducirlo. Entonces, casi sin querer, y casi sin querer darnos cuenta, pasamos al Plan “B”.
En fin, la vida es tan preciosa justamente por los equilibrios que tiene; Equilibrios estos que hacen que tengamos que tomar desiciones casi a cada instante. Por suerte, las decisiones “de vida” no son a cada instante, pero son esas en las que no podemos equivocarnos.
No por ello, es fácil no equivocarse.
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